Elaine Ross llevaba la vida de cualquier niño a su edad, asistía a una buena escuela, tenia a dos padres maravillosos que siempre estaban al pendiente y claro…como olvidar a ship el cachorro Beagle que siempre esperaba con ansias frente a la puerta que su ama llegase para saltarle encima y darle lengüetazos en el rostro, feliz de verla otra vez.
Ese día Ely estaba tardando mucho, aurora su madre caminaba de la cocina a la sala con varios platos en las manos – Ely ven a desayunar y tu tambien Alfonsn, Es tarde – llamo la mujer bastante apresurada arreglando los cubiertos y platos sobre la mesa de madera que se hallaba en el comedor. – bajo enseguida! – grito la chica intentando arreglar su alborotada melena, y si solo se ponía un gorro? de seguro y nadie lo notaria ella era invisible para los demás, en barias ocasiones se habían sentado encima suyo argumentando que no le habían visto.
- y que dices ship, como me veo? – comento dándose vuelta y mirando al pequeño cachorro que la miraba con la cabeza ladeada y la lengua afuera – guof!! – ladro el pequeño animal casi afirmando que su joven dueña se veía bien, ladro un par de veces mientras daba vueltas y luego se calmo – lo tomare como un si, gracias! – le guiño un ojo corrió hasta su cama tomo la mochila sobre esa y salio de su cuarto disparada como una bala. Bajo los escalones a toda prisa cruzo por el comedor sin decir una palabra y cuando se disponía a girar la manija de la puerta para salir la voz de su madre la detuvo, Aurora había usado aquel tono de voz inconfundible que solo las madres saben usar, era mas que obvio su madre estaba enojada la pequeña retrocedió varios pasos atrás y asomo su cabeza por la puerta del comedor, su mama estaba de pie maní cruzada y moviendo uno de sus pies provocando tap, tap, tap cada que la suela de su zapato chocaba con el suelo – yo…yo…llegare tarde, así que…debo irme ya – explico sin poder mirar al rostro de la mayor, podía sentir la mirada penetrante de su madre y eso la ponía nerviosa - si vas tarde, que esperas? Cuídate cariño y come algo en el camino – comento su padre. Un hombre alto de anteojos y cabello marrón que portaba una larga bata blanca – Alfonsn? No ha comido nada como que se baya? – especto la mujer preocupada – tranquilízate es una niña fuerte, no le pasara nada verdad? – ladeo el rostro y observo a la menor que sonreía alegremente – adiós mama, adiós papa debo irme ya! - y huyo antes de que su madre pudiera decirle algo. Su padre siempre le ayudaba a salir de “situaciones difíciles” pero eso no cambiaria el echo que llegaría tarde a la escuela hoy, corrió como nunca cruzo varias calles , doblo esquinas y a pocas cuadras escucho el ruidoso timbre, ya no había tiempo debía llegar antes de que serraran las puertas corrió faltaba tan poco…pero no lo logro, lo único que consiguió fue que serraran las puertas frente a sus narices – necesito, una bicicleta – comento escurriéndose en uno de los muros y cayendo sentada al suelo jadeante y exhausta por la maratón que acababa de realizar hubiese ganado una maratón eso era seguro.
Se levanto del suelo, dio media vuelta y camino de vuelta a casa que diría su madre en cuanto la viera allí de nuevo y no en un salo de clase…se detuvo bruscamente sacándose el gorro que le cubría la cabeza y despeinándose ligeramente – si mi suerte no mejora, Estoy pérdida – suspiro desanimada retomando su caminar.