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 Encuentro inesperado

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Ryujin Raioita
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MensajeTema: Encuentro inesperado   Dom Jun 12, 2011 4:29 pm

Ahora que Setsuna había vuelto, podía darse un pequeño lujo de darles un fin de semana sin clases a algunos estudiantes, y tomarse un merecido descanzo. En esta ocasión el dato sobre unas termas en las afueras de la ciudad no le pasó desapercibido y fue un matrimonio apoderado de uno de sus pequeños alumnos quien le regaló un ticket para dicho lugar. Asi fue como un viernes por la tarde, después de almuerzo, tomó un tren hacia las afueras yendo hacia las montañas, bajandose y dirigiéndose luego a pie hacia una pequeñísima aldea en la que coronaba en el monte termal, el famoso local. Ya eran como las seis de la tarde y a lo lejos el sol apenas iba a empezar a ponerse dejando un cielo por ahora, azul.

Ryujin llegó al local y siendo bastante bien recibido, mostró el ticket y pagó una suma para quedarse ahí esa tarde y noche de viernes, el sabado y retirarse el domingo a media tarde. Aquel local de ermas tenía adjunta una pequeña suit y bueno, iba a aprovechar lo que más pudiera ese fin de semana para recordar viejas costumbres que solo en Japón pudo darse lujos de vivir día a día. Una mucama le acompañó a su habitación y le enseñó cosas como dirección a una enfermería, el telefono, los horarios de desayuno y luego de que él ordenar aun poco, le mostraron las termas siendo una pequeña y cercada al lado de otra, simbolizando un espacio de varones y uno de mujeres, y el otro que era poco más grande que uno de los anteriores, cabiendo unas ocho personas; mixto. A él le gustaba el espacio y parecía que últimamente el lugar no tenía muchas visitas asi que, optó por la mixta.

Tardó poco en arreglarse y llegar a la terma con una bata blanca y dos toallas. Una laguna hermosa y de unos 2x2m de radio, cercada por izquierda y derecha por altas cañas de bambú grueso y atrás antes d ellegar a una alta pared, arboles plantados y bien cuidados rodeados por arbustos. La laguna era remarcada por las típicas piedras que le daban el aspecto oriental y con la vista de las montañas hacia allá, por encima del techo del local con el sol poniendose, el paisaje y momento le pareció sencillamente hermoso. Con la toalla más corta a lo largo de la cadera, su marcado cuerpo victima de 17 años de entrenamiento se dejó empapar por el vapor del agua en un inicio Dejó la bata doblada y la toalla más larga frentea uno de los arboles que daban contra la pared y disfrutó a pleno su primera inmersión al agua, llegando aruborizarse un poco y sentarse quedando desde su pecho hacia arriba expuesto al seco con los brazos estirados por encima de las rocas como si estuviera echado en un sillón y su vista, se dirigió hacia el ya amarillo cielo con el sol como un disco rojo entre las montañas.
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Yagyu Jubei
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MensajeTema: Re: Encuentro inesperado   Sáb Jul 09, 2011 12:35 am

Las vacaciones del trabajo solo habían comenzado y su lugar para pasarlas, como no, era en unas aguas termales, donde pasarían cosas muy divertidas. Tenía pensado estar siempre rondando con un kimono casi desabrochado entero, mostrando su pierna derecha casi por completo y dejando a la vista un buen escote, pero la idea de pasar varios periodos de tiempo en las aguas mixtas le gano a la del kimono, ya que allí se podía conocer], por decirlo así, a más personas. Así que en cuanto llegase y le dieran la habitación que habían reservado para su estancia los superiores del gobierno, dejaría todo en su sitio e iría directamente a las termas para relajarse al principio de la llegada y luego ya iría a conocer todo lo demás.

Al llegar a la puerta de entrada, alce la vista mirando el cartel, llevaba las ropas de siempre y para muchas personas les parecían extrañas, pero para mi eran las más cómodas que podían existir. - Jubei, deberíamos entrar ya. Dijo el conductor que se aseguraría de mi llegada al local, hice un gesto con la mano derecha mientras la izquierda la posaba sobre la empuñadura de una de las daisho que estaban a mis ambos lados. - Siii, ya voy no te preocupes. Anda ya puedes irte yo estaré bien. Solté mientras que ahora con la mano derecha agarraba la maleta y dirigía mis pasos hacia el interior, para llegar hasta la recepcionista y sonreír levemente, para en cierto modo parecer amigable y pedir con educación la reserva. - Una reserva a nombre de Yagyu Jubei, gracias. Terminé de decir mientras me dirigía hacia donde me habían señalado. La habitación era de las lujosas sin duda, pero en eso no me iba a fijar ahora, tenía que ver un buen lugar donde guardar las daisho, nunca me solía separar de ellas, pero debía hacerlo, aunque si nadie me lo había impedido o nadie me había dicho nada por llevarlas, quien podría decirme algo si las llevaba al baño mixto.

Al final las cosas acabaron guardadas y me había quitado casi todo, para coger con la mano izquierda las dos daisho, aunque fuesen pesadas, mi fuerza las superaba y las cogía sin problemas. Mientras que en la mano derecha llevaba un par de toallas, una para el pelo y otra para el cuerpo, había perdido la tarde en arreglar mis cosas en la habitación y ponerlas donde a mi más bien me parecía, pero por fin había llegado el momento de ir a las termas. Al salir de la habitación, pare a una de las trabajadoras de allí, preguntándole donde se encontraban las suso dichas termas, está me dijo el lugar exacto y por donde debía tirar para no perderme, con un simple gracias acabe la conversación con ella y volví mis pensamientos a lo que podría o no podría pasar allí, pero en realidad solo era que tenía en el pensamiento para no pensar en cosas del trabajo, ni en otras cosas que me podrían fastidiar, en cierto modo las vacaciones. No tarde mucho en llegar a la puerta de los baños mixtos, entre en el interior dejando el resto de mi ropa... bueno las únicas dos prendas que en realidad llevaba, ya que el sujetador preferí llevarlo quitado; y colocarme la toalla al rededor del cuerpo y la otra envolviendo en cierto modo el cabello pero dejando ver esté aún, y con un simple toque en la toalla del pelo, está caería y dejaría todos mis cabellos sueltos.

Al estar andando hacia la lagunita me percaté del paisaje y demás, pero lo que me sorprendió fue ver aquel cabello, un cabello que le resultaba tan familiar que no podría llegar a olvidar nunca, el simple echo de verlo de espaldas le hacia saber quien era, continué andando como si nada hacia la laguna dejando las daisho en el suelo con cuidado de que no llegasen a mojarse y con los ojos cerrados metí los pies en el agua para comenzar a sumergir mi cuerpo cubierto ahora por la simple toalla, que tampoco es que tapase demasiado. - Bonito atardecer... Murmuré mientras acababa sentada cerca del albino y abría los ojos para mirarle a la cara. - Un bonito atardecer, para un reencuentro ¿eh, Ryujin? Sonreí de forma pícara, solo me quedaba ver su reacción y disfrutar de ella, en realidad no sabía mucho del albino en el tiempo que nos habían separado y que el gobierno le había abandonado, en realidad incluso se me había llegado a pasar por la cabeza, que podría haber muerto.
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Ryujin Raioita
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MensajeTema: Re: Encuentro inesperado   Sáb Jul 09, 2011 4:41 am

Estaba tan sumido en su relajo que sus sentidos se adormecieron ahí mismo y percibía apenas lo que pasaba en ese patio con los árboles delante del muro y arbustos, sus ropas, las montañas en pleno panorama. Normalmente habría podido sentir que se acercaba alguien pero no hoy, no ahora. Solo hasta cuando la puerta se abrió a sus espaldas fue que supo alguien venía y, eran aguas mixtas asi que no le extrañaba y quizás conocer a alguien le hiciera bien. Sin embargo apenas se dio cuenta a tiempo; parte de sus disciplinas era haber entrenado el oído y podía escuchar a veces hasta los latidos del corazón de alguien, siendo una disciplina para saber si le mentían o algo, asi como reconocer gente por tener cada una un corazón distinto. Escuchó un ruido de algo pesado ser puesto en el suelo y pasos suaves, Una mujer seguramente. Escuchó también lo que serían el colocar de una toalla y cuando faltaron tres pasos para llegar a él, creyó reconocer esos latidos.

El que le comentaran el atardecer le hizo mirar de reojo hacia su costado pero ya cuando vio efectivamente de quien se trataba, al principio no pudo creerlo y sus ojos parpadearon dos veces. Yubei... san... Le quedó mirando unos segundos preguntandose cosas como el ¿como es posible? y ¿Será casualidad? guardó un silencio casi antipático.

5 Minutos después

Esto es increible. Animado tomó una pequeña botellita que les habían traido de sake caliente y con dos vasitos para esta bebida, aquellos que parecían pequeños platillos hondos. El cuentro había estado lejos de desagradarle, solo sorprenderle y los primeros cinco minutos habian sido una especie de reconocimiento, ambos vivos, por casualidad en algo que a ambos les gustaba como eran las termas y después de dos años y unos varios meses sus caminos se encontraban, aunque la duda obvia seguía en él, por qué desapareció de un momento a otro. También en esos cinco minutos en los que comentó cosas como "que sorpresa verte" y el típico "tanto tiempo" aprovechó para soltar si ella preguntaba, el que Setsuna había fallecido hacía ya res meses en aquella noche recordada por el mundo entero. Pero estaba superado y asumido. Sirvió algo de la bebida en el platillo de Yagyu y luego en el suyo para dar un pequeño brindos. Por el reencuentro. Y sonriéndo se bebió la mitad de su vaso. Estaba sentado al lado derecho de ella.

Dime, Yagiu, ¿a que te dedicas ahora? Dudo que... sigas trabajando para el gobierno japonés... ¿O si? Su mirada se volvió algo curiosa mientras que bebía el resto del sake de su vaso. La verdad era que a él, era a quien el gobierno había abandonado y borrado toda existencia de la mentira que fue su vida como dios reencarnado, cosa que dle trío solo sabía Yagiu, pero no significaba que hubieran disuelto las divisiones y todas esas cosas. Bah, quizás sea mejor no hablar de trabajo... hizo un gesto con la cabeza y movió la cara de izquierda a derecha, dejando el vaso en la orilla de la laguna junto a la botella.
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Yagyu Jubei
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MensajeTema: Re: Encuentro inesperado   Vie Jul 15, 2011 4:20 am

Spoiler:
 


Siguió con esa sonrisita pícara, esperando a ver el rostro del albino, cuando pudo observar como parpadeaba y decía su nombre, su sonrisa se ensancho aún más que antes, mientras le guiño un ojo y acababa por ladear un poco el rostro. Nunca se le habría pasado por la cabeza que podría encontrarse con Ryujin, menos en un baño mixto, aunque bueno, siempre se suponía que los reencuentros eran inolvidables y como se podría superar el reencuentro en un baño, estando ambos medio desnudos, uno al lado del otro, haciendo ya demasiado tiempo sin verse, ni hablarse. Siguió sonriendo, sin nada más que decir por el momento, quería dejar que el mayor hablase primero, que no tuviese que empezar por una vez una conversación ella, como había tenido que hacer desde que se tuvo que ir de al lado de ellos, se preguntaba por Setsuna, era raro que no estuviese detrás de Ryujin, siendo ella como su sirviente personal para todo.

Pasaron cinco minutos y las palabras del albino le volvieron a llamar la atención, sacándola de sus mundo de pensamientos y preguntas que a lo mejor llegaba a formularle allí o mejor en otro lugar o momento más adecuado, aunque que momento más adecuado que ese instante para ponerse al día. - Si, la verdad es lo es. Nunca pensé que te vería en un lugar como este, y menos después de tanto tiempo. No dijo nada más, tomó el vasito que le había entregado, pensando en que podría preguntarle realmente que fuese para romper en cierto modo el hielo, nunca era de las que solía hablar con chicos si no era para algún trabajillo y debía enterarse de cada cosa y... bueno en situaciones así, la verdad no sabría como actuar, con los otros chicos que no eran de trabajo un simple hola, que tal, y un par de cosas más y ya a hacer de rompe corazones un día, una tarde, una noche o una mañana más. Dejando todo atrás, era más bien su modo de relajarse, de olvidarse de las cosas, aunque a veces no lo conseguía.

En cuanto escucho a Ryujin, asintió y alzó un poco su vasito y bebió casi todo de un tirón, no era mucho para ella, estaba ya de sobra acostumbrada al sake, siempre en sus vacaciones les llevaba sake y muchas veces ella sola podía beberse alguna que otra botellita, que mejor no especificar con el número. Se quedo sentada sin apartar la mirada de él, comenzando a tener la piel un poco rosada por causa de las aguas, para quedarse callada ante la pregunta que le había formulado Ryujin, prefirió no contestarle, ella sabía que ellos lo habían abandonado, ella era la que más cosas en cierto modo del tipo administrativo y cosas parecidas, aunque ahora ayudaba con eso al gobierno y con algunos encargos de matar a otros, pues era preferible para ella no contárselo al albino. Volvió a posar el vasito en sus labios y volvió a beber el resto del sake que quedaba para hacer igual que el mayor dejándolo sobre la orilla, habiendo escuchado su último comentario. - Si, continuó con ellos. Ellos me han reubicado en Unión, quieren que esté allí cuando acaban mis vacaciones, pero me vine aquí, estaba más cerca de Unión y podría disfrutar hasta mi último día... Aparte, no sé algo me dijo que estás aguas eran las mejores y debía venir, que me divertiría. Pero tienes razón, mejor no hablar del trabajo y una pregunta, si puedo preguntar claro. ¿Dónde está la pequeña rubia? No la veo por ningún lado. Terminó por decirlo mirando hacia varios lados y direcciones, pensando que a lo mejor estaba escondida o de pie esperando a que Ryujin saliese del agua y que sabía, acompañarle a vestirse o no que más.
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Ryujin Raioita
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MensajeTema: Re: Encuentro inesperado   Vie Jul 15, 2011 4:56 am

Spoiler:
 


De vez en cuando la miraba muy fijo, como si buscaba de verdad creer que era ella y si, no lo dudaba, era solo que admeás no recordaba haberla visto con tan poca ropa nunca, aunque ella ya fuera bastante especial desde siempre para vestirse, pero estaba más acostumbrado a ver -por trabajo- de camisa y falda... corta, a veces hasta gafas o prendas japonesas. La piel suya también había tomado un color algo rosáceo y con mayor rapidéz que el de ella por ser dos veces más blanco y sensible a calor. Además el sake también daba alguno que otro empujón al color de la cara.

No pudo evitar sorprenderse abriendo los ojos cuando le dijo que aún trabajaba con el gobierno, así que verdaderamente le habían abandonado y más nada... lo tenía superado hacía rato, pero era triste saberlo de todas maneras por lo que bajó la cabeza un poco y bebió otro sorbo de su vaso. El resto de la conversación fue más agradable, comentó en voz baja que el también andaba de vacaiones por este día y dos más en este mismo lugar. Cuando concordó con el de no hablar de trabajo Ryujin rió bajito y asintió. -Mejor, mejor~- Y volvió a reir hasta que escuchó la pregunta por Setsuna.

-Oh... Setsuna...- Se mostró apenado, pero mantuvo una sonrisa de todas formas. No se veía coo alguien que estuviera sufriendo o apunto d ellorar por lo que contaría, más bien se veía como alguien que estaba ya tranquilo, que había asumido y superado -tal vez no del todo- lo que contaría de manera breve. -Setsuna falleció hace ya tres meses, más o menos. En la Noche de la Legión criaturas destrozaron el dojo en el que trabajo allá en Union y, bueno... ahora está descanzando en el nirvana.- Cerró los ojos por un segundo luego volvió a abrirlos con suavidad mostrando completa tranquilidad en su mirar que se posó en el azul de Yagyu.Le sonrió más ampliamente como buscando que no llegara a salir más que un "lo siento" o por el estilo, no querría hacer de eso una conversación y menos comenzar a mortificarse. No se echaba la culpa de la muerte de Setsuna, eso era un hecho y la verdad, después de varias cosas estaba hasta tranquilo y feiz de que ella tuviera descanso.

Tomó su vaso y volvió a servirse para beber todo el contenido de forma suave en un solo trago y luego dejarlo de lado con algo de pereza.
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Yagyu Jubei
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MensajeTema: Re: Encuentro inesperado   Vie Jul 15, 2011 6:00 am

Spoiler:
 


Notó que había veces que él la miraba fijamente, como buscando, pero ella prefirió ignorar eso y hacer como si no supiese nada, ya que quería saber algo sobre ellos, después de haber sido reubicada a otro lugar y dejando allí a Ryujin y a Setsuna, había habido ocasiones en las que había pensado en ellos y casi, casi los había echado algo de menos, aunque eso nunca lo admitiría, su orgullo era lo primero y no lo iba a perder por ellos dos, su vida era un simple juego, en el que tenía que sobrevivir como fuese, no podía dejarse llevar por las emociones y sentimientos que los demás les pudiera brindar otros, ya le paso una vez, a los que más quería se los llevaron de su lado, por lo que ese sentimiento de haberles echado de menos, nunca saldría de sus labios e intentaría olvidarlo a toda costa. Pudo ver como el albino se sorprendió al escuchar que ella seguía en el gobierno, que seguía trabajando con aquellos que le habían abandonado y borrado de su existencia, pero después ya pareció que la conversación fue algo más fluida, ya que él también parecía estar de vacaciones, aunque menos tiempo que ella, se le pasó por la cabeza que si quería más tiempo de vacaciones donde ella estaba había sitio de sobra para otra persona, pero aún no le parecía el momento para ni siquiera mencionarlo.

El simple echo de escuchar de los labios del albino “Oh... Setsuna...” hizo que se imaginase muchas cosas, aunque por su modo de decirlo, todo lo que se le paso por la cabeza eran cosas malas, cosas que preferiría no pensar sobre todo cuando parecía que una de sus ideas era la acertada, Setsuna estaba muerta, se mantuvo en silencio, dejando terminar al mayor. No supo el porque, pero sintió como un nudo en la garganta y como si hubiese metido la pata preguntando por la ojos azules, pero ahora si que su no sabía como escapar de ahí, eso era lo que no le gustaba, de que tanto como ella se tomaba las cosas como un juego al que tu le das guardar o reiniciar, ella no pudiese escaparse de allí, reiniciar el nivel y decir otra cosa. Observó la sonrisa del varón, ella no sabía como interpretarla, en ese instante no, el simple echo de pensar como se hubiese sentido el varón ante su perdida... Sacudió levemente la cabeza, dejando un silencio de por medio subiendo el rostro hacia el cielo, como buscando allí las palabras que decirle, no sabía si simplemente guardar el silencio o acabar por decir alguna cosa que no hiciera que Ryujin pudiese decirle que mejor no siguiera o que sabía ella, hacia tiempo que le habían dado igual las muertes de los demás, pero en esa ocasión al enterarse de lo de Setsuna, todo fue distinto, para ella.

Volvió a bajar el rostro y miro directamente a Ryujin, entrecerró sus ojos y sonrió algo pícaro. [/color]- Mejor que sea feliz allá, que hubiera estado gravemente herida y que hubiese estado sufriendo, pero de todos modos yo... Yagyu lo siente mucho... Su manía de hablar de si misma había salido, ya que no era de esas personas de disculparse ni nada parecido. Colocó una mano sobre el hombro del albino y con la otra movió el rostro del suso dicho para que la mirase a los ojos, ahora en ese instante sonriendo algo pícara y también con un toque sensual en su mirada. - ¿Qué tal si mejor hacemos otra cosa? Mejor dejar ese tema ¿eh? Vamos a divertirnos, ya que no nos vemos desde hace tiempo. Terminó por decir, para acercarse al oído de Ryujin mientras mantuvo su mano sobre el hombro de este. - Vamos a divertirnos y pensar en otras cosas ¿si? Le susurró en el oído con un tono pícaro mientras que se echaba hacia atrás levemente, y dejaba el rostro cerca del ajeno, mirando descaradamente los labios de Ryujin y luego a sus ojos para respirar encima de estos, notando la respiración del albino en la mía propia, no sabía la reacción que podría tener él, pero quería verla, quería saber como sería estar con él, como había echo Setsuna, aunque también prefería hacer eso para intentar que se le quitará el tema ella misma acababa de sacar.
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Ryujin Raioita
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MensajeTema: Re: Encuentro inesperado   Vie Jul 15, 2011 8:07 am

No le extrañaba la reacción de Yagyu pero la verdad tampoco se la esperó... ninguna de las dos. Primero dejó que el silencio reinara por un pequeño periodo como dandole respeto a la difunta pero dejando a la vez de pensar en ella y, bueno habían pasado buenos momentos los tres a lo largo de sus vidas desde cocinas, misiones peligrosas y grandes palizas dadas por el trío oriental a los chicos malos. Dejó que Yagyu digieriera eso y cuando lo hizo Ryujin la miró con cierta ternura, pues a veces cuando la gente hablaba de si misma como en tercera persona era algo que le arecía juguetón y tierno, manifestando eso en su mirada y sonrisa hacia la pelirroja.

Yagyu no debe preocuparse. Le dijo con una gotita de ternura en su tono como para ya dejar de lado aquello. Luego vino la segunda reacción, ese tono algo... inusual para él y esa mirada que parecía buscarle algo en los ojos o... en otra parte. Ryujin echó el rostro hacia atrás un poco y parpadeó algo descolocado pero inocentemente conforme con lo que Yagyu decía. Ahm, claro, no hay problema alguno. Después de todo ya pasaron dos años y más desde la última vez que nos vimos, jeje. Se quedó unos segundos mirándole los ojos a Yagyu, buscando adonde se dirigían estos y sin tardar mucho en ver que estaban en sus labios. Igualmente el tono, la cercanía de los rostros y aún en su inocencia para algunas cosas aquí solo tuvo que sumar dos más dos y ya supo.

Su cara ya estaba algo colorada por el sake y el agua, pero ahora se pudo apreciar facilmente un sonrojo extra en sus mejillas cuando el bajó un poco la mirada posandola en los hombros desnudos de su acompañante. Lo delató su siguiente movimiento, un trago sonoro de su propia saliva que le hizo mostrar que estaba... dudando, como si entendiera lo que ella quería pero dudara si estaba bromeando o no. De todas formas sus ojos volvieron a los de ella y sus labios se quedaron separados un centimetro. No me... parece mala idea... Pareció respirar más pesado una vez que asintió y sintió un calor extra allá abajo y sus piernas se separaron un poco, haciendo que la toalla poco a poco fuera levantandose hasta desprenderse de la cintura del varon y moverse hacia un lado dejandole desnudo en el agua y con una erección completamente visible. Conocimiento popular era que los japoneses varones no eran muy dotados igual que pocas mujeres eran proporcionadas, como las americanas, cubanas o brasileñas o alemanas, etc. Pero Ryujin tenía un poco más desarrollado quizás el entrepierna no siendo tan pequeño como se solía decir, aunque claro tampoco era algo que sobresaliera del agua o mucho menos. Y Yagyu por otra parte que hasta donde el sabía era también japonesa de sangre como él, tenía un cuerpo bastante proporcionado y curioso, algo que para ser sinceros alguna que otra vez le había llamado la atención y ahora... más que nunca.

Fuera por el sake o por simple cambio de vida ya hace tiempo en el. Se sintió cómodo y entre nervioso y ansioso. Suspiró de vuelta sobre los labios de su ex-compañera y le dirigió una mriada no tan ícara como la que ella ofrecía, pero era una respuesta y el miembro que palpitaba a más duro bajo el agua era también una respuesta. Miró la tolla en el cabello de la joven y luego la volvió a mirar a los ojos y inhalar sacando algo de pecho cual macho que se muestra a la hembra a propósito buscando atraerle aunque... se le podía notar siempre presente ese nerviosismo.
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Yagyu Jubei
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MensajeTema: Re: Encuentro inesperado   Vie Jul 15, 2011 9:08 am

Pudo llegar a escuchar el tono de ternura que le había puesto, eso en cierto modo le habría podido llegar a sacar una sonrisa, pero no iba a sonreír demasiado, solo iba a conseguir que de sus labios saliera una leve sonrisa, pero que al final, por dentro si le había llamado la atención, no solía escuchar ese tono de voz en Ryujin, bueno a lo mejor en el tiempo que estuvieron separados ambos, él podría haber cambiado un poco, aunque eso era solo lo que ella pensaba, no sabía si fue simplemente por el momento o si de verdad había cambiado a como era antes, también le gustaría y encantaría descubrir como era el nuevo o como seguía el antiguo Ryujin.

Observó como el albino echó el rostro hacia atrás lo que hizo que ladease escasos milímetros el rostro, parecía dudar, eso le resulto un poco extraño, ella nunca o casi nunca había podido verle así, el echo de que el mayor retrocediera, solía parecer casi nula, pero ya veía que no. Asintió por el tiempo. - Creo que demasiado tiempo sin vernos~ Susurró muy bajo, aunque seguramente Ryujin lo habría escuchado, si como bien ella llegaba a recordar, él podía reconocer a las personas por sus latidos, no creía que un tonto susurro, no pudiese llegarlo a escuchar. El solo poder ver que por su causa el mayor llegó a sonrojarse, no solo por el agua y por el sake, hizo que en cierto modo, en su interior algo se alegrase de que hubiera tenido esa reacción, aunque se le hacía divertido torturar a sus “víctimas”, por hoy iba a ser buena, era un reencuentro y debía comportarse y ser buena con el albino y no tortularle como solía hacerle a otros hombres que al principio solo comenzaba a calentarle con la vista y pasaba así un rato hasta que por fin llegaba la hora del contacto físico, pero lo primero en cierto modo ya se había cumplido. El echo de que tragará y se escuchase, hizo que una de sus cejas se arquease mientras que al escuchar la respuesta positiva del varón sobre la última pregunta que la pelirroja le había formulado, esta sonrió complacida, pero esa sonrisa tenía ese toque pícaro y algo sensual, juntando eso con la misma mirada que tenía en sus orbes azules.

Bajo la mirada y observó como la toalla se escapa de la cintura del varón, dejando ver el miembro de este, volvió a subir la mirada hacia el suso dicho. - Tu toalla se escapo y no creo que regrese en un buen rato, todo por una simple razón, no la dejaré regresar~ Murmuro sobre los labios de Ryujin hasta quedar ahora casi rozando ambos labios, subió una mano hasta la toalla de su pelo, la cual con un simple toque de uno de sus dedos cayo al agua dejando que el cabello se deslizase por todo su cuerpo y se quedara pegado por varios lado sobre todo por la espalda y hombros. Entrecerró levemente los ojos, sin apartar ahora la mirada de la del albino. Sus mejillas tenía un color rojizo, no supo, no quiso saber si era por el sake, por el agua o por cualquier otra cosa. Acabó por ladear levemente el rostro y juntar sus labios con los ajenos, dando al principio un leve beso que en pocos segundo se convirtió en uno algo más apasionado, mientras que la mano que antes le había echo girar su rostro, ahora bajaba por el cuello, acariciando con las yemas cada rincón por el que pasaba, pero aún no llegó más abajo que la línea que separaba, la superficie con el interior del agua.

En poco tiempo la pelirroja se levantó del sitio y se colocó en frente del mayor mientras se acercaba y colocaba sus rodillas a ambos lados de los costados del varón, mientras que la toalla del cuerpo se iba quitando de este, quedando al final desnuda delante de Ryujin, aunque más bien casi sentada encima de él. - A lo mejor puede que nos pillen, aunque eso... no me importa a mi y espero que a ti tampoco Ryu~ Volvió a utilizar el mismo tono de antes mientras que volvía a bajar los labios a los de él, esperando ahora a que él comenzase y ver las reacciones que tendría de todo lo echo, reacciones que quería ver para saber si podría haber cambiado o no. Por el momento la pelirroja quería pasar un buen y largo momento con su antiguo compañero.
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Ryujin Raioita
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MensajeTema: Re: Encuentro inesperado   Vie Jul 15, 2011 10:25 am

De que había cambiado era definitivo que había cambiado. Antes era el guerrero sereno que convivía más con Setsuna por el entrenamiento mutuo, que sonreía de vez en cuando y que se portaba como si de verdad fuera un dios en la tierra, hablaba poco, lo necesario y era sumamente respetuoso por todo y por todos. No era libidinoso, ni grosero y muy rara vez dijo algo parecido a un chiste pero hoy, era humano, reía, disfrutaba, había tenido que aprender muchas cosas pero ya iba a ir contandole a Yagyu después de todo no había resentimiento alguno con ella. En sintesis, de que había cambiado si, era definitivo y eso se podía notar por el simple hecho de que la dejó hacer y hasta respondió el primer beso que se le dio, de forma timida, como si nunca hubiera dado un beso en su vida y eso se debía a que la única mujer con la que había hecho algunas cosas era Setsuna y, apenas hacia unos años supo que eran placenteras y no necesariamente por los rituales que les criaron realizando desde los ocho. Y también porque ya no trataba a todo el mundo de "san" o "dono" y esos terminos.

De vuelta a la terma, Ryujin respondió el primer beso tras haberse sentido casi intimidado por un momento en el que Yagyu "amenazó" con no dejarle retorno a la toalla. Cuando el cabello de esta quedó suelto Ryujin lo quedó mirando de forma atenta, en sus ojos se podía leer que consideraba un bello color, un bello cabello... un bello cuerpo empapado que se colocó desnudo encima del suyo, haciendo la erección se sintiera ya en su máximo de rigidez y tamaño. Volvió a tragar en primera instancia de tenerla así y en frente, acabando por acomodarse solo un poco con la cadera en el piso de la terma y la espalda erguida en el respaldo. "Esto es demasiado raro... pero..." Por su comentario miró de inmediato hacia atrás, viendo de pasada los daishos en el piso lo que por un momento le hizo pensar una tontería como que quizás no era un reencuentro y ella estaba ahí para matarlo o algo, pero de ser así, conociendo a Yagyu durante todos los años que fue su guardaespaldas supuso ya lo habría intentado y descartó de inmediato esa idea. Miró la puerta y luego volvió a mirar al frente topandose con los humedos pechos de la pelirroja y luego de un rápido vistazo, con sus ojos que acabaron cerrandose por el beso y abriéndose en unos pocos segundos al separarse y hablar. Creo que es una verdadera falta de respeto al sitio y a su gente, Yagyu... pero... Le dio verguenza decir que se sentía tentado, que de alguna manera el peligro de ser descubiertos le aumentaba el morbo o la excitación, sin mencionar que ya el sentir ganas de hacer algo con una mujer distinta después de tanto tiempo era emocionante. Bajó la cabeza un momento.

Miró hacia el agua, se miró su propia entrepierna y poco más arriba visible sobre el agua estaba la intimidad de la pelirroja. Abrió la boca, sintió ganas de besarla ahí, de morderle parte de la cadera, de lamerle el ombligo y de acariciar esa piel visiblemente tierna y blanda, era como si quisiera comersela en verdad. Yagyu yo... Volvió a mirarla hacia arriba y no pudo evitar lamerse los labios. ...No sé como ni por que pero no quiero pararme a pensar el que esto pase. Comenzó a respirar notoriamente más rápido, como un animal excitado que tenía a su pareja encima y con ambos codos en el piso del suelo que usaba como respaldo, se impulsó un poco para sin dejar de mirar a a los ojos ajenos, acercarse a su pecho derecho y abrir la boca delante de este. Sacó la punta de la lengua y acariicó en espirales el pezón empapandolo en slaiva y emitiendo algún bajo gemido al sentir un indescriptible pero agradable sabor en la lengua al lamerle allí. Luego de unas cuantas caricias abrió un poco más la boca y posó los labios en el seno atrapando el pezón y dando una sonora chupada en la que sus mejillas se hundirían un poco por la succión. Soltó el sneo jadeando un: Ahh... Y respirando agitado la volvió a mirar a los ojos. Ahí tenía sus respuestas.
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Yagyu Jubei
BLOODY RAGE


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Localización: ¿Has probado en mirar en tu cama?
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Frase: La vida es solo un juego, pero ten en cuenta que no puedes reniciar la partida~

MensajeTema: Re: Encuentro inesperado   Mar Jul 19, 2011 11:18 am

Se mantuvo en la misma posición, puede que su cuerpo le pidiese que se moviese, que jugase con el mayor, pero por una vez quería ser buena, esa vez no quería jugar con su “víctima”, cosas que siempre la habían parecido divertidas en su vida, ahora no le gustaría emplearlas con el albino, quizás por enterarse de la muerte o sabrá Dios el porque, ella nunca admitiría nada de sentimientos, por lo que esa idea siempre era la primera en descartarse, a no ser de la muerte de algún compañero o compañera, como al enterarse de la muerte de Setsuna, que a lo mejor si dejaba ver un poco de esos sentimientos tan escondidos en su interior y que no iba a dejar a salir por nada, ni nadie que no estuviese en esa situación. Ahora mismo pensó que solo quería probar algo con él, algo que nunca había echo, el comportarse bien y no jugar antes, simplemente estar dispuesta a hacerlo, sin hacer sufrir al chico. Era hora de probar una técnica distinta en su juego y no veía mejor modo de estrenar esa técnica que con Ryujin, aunque ella nunca lo admitiría siempre quiso saber como era Ryujin a la hora de hacerlo con una mujer. Nunca supo que hubiese estado con otra mujer que no fuese su ex compañera, por lo que en cierto modo sería la segunda en estrenar al albino.

Desde primer momento supo que Ryujin había cambiado, quien no habría cambiado después de haber descubierto algo como lo que le dijeron a él. Eso era difícil de asimilar, decir a alguien que era como un Dios y luego dejarlo tirado y abandonado, era algo sucio, pero ella no podía hablar, la pelirroja había seguido con los del gobierno, siguiendo sus reubicaciones y todo lo que ellos habían querido, pero claro, ella también salía ganando en cada lugar. Siempre había conseguido algo de diversión, pero por otro lado, él ya no se comportaba como ningún Dios, se mostraba con más sonrisas, se había vuelto algo más educado, ya que antes era algo groserín, pero en realidad casi había cambiado de personalidad por completo. Aunque su físico, el deseado por muchas administrativas del gobierno, seguía igual que siempre, igual de musculoso, seguramente también con el tatuaje, cosa que no llegó a ver al estar el albino apoyado contra la pared de la terma.

No supo lo que se le pasaba por la mente a Ryujin al ver los daishos en el suelo, pero si hubiese sabido ese comentario le hubiese respondido con un simple “Sabes que ya te habría matado si hubiese querido.”, pero no llegó a saberlo y lo más seguro es que mejor que no lo supiera, porque en realidad nunca mataría a nadie que hubiese sido un compañero suyo, a menos que se hubiese vuelto loco y hubiese comenzado una masacre, en ese caso si. Al separarse del beso sus ojos se quedaron mirando fijamente los de su nuevo amante. - Pero te gustaría...~ Murmuró levemente, mientras en sus labios se volvió a formar su sonrisa de siempre, igual de pícara, de sensual y de tentadora. Mantuvo una mano sobre el hombro del albino observando sus movimientos y actos, siguiendo la mirada del suso dicho, a la pelirroja no le hizo falta más de un segundo para saber hacia donde miraba, pero se mantuvo firme y siguió observando a Ryujin.

Le siguió con la mirada hasta volver a mirar a los ojos ajenos, estando esta escuchando atentamente lo que decía Ryujin. - Pues no te pares a pen... Su frase no acabo, ya que un gemido hizo que se mordiese el labio inferior al notar las caricias con la lengua y luego la chupada a su pezón que hizo un sonoro ruido. La ojiazul miró de nuevo a los ojos del albino y volvió a sonreír como antes. Bajo su mano libre por el cuerpo del albino dando caricias lujuriosas por el cuerpo hasta llegar a toparse con la entrepierna de él, para entonces agarrar el miembro y comenzar a subir y bajar la mano sobre este. - Debiste avisar, niño malo, ahora habrá castigo~ Susurró en el oído del mayor mientras que su mano continuaba subiendo y bajando sobre el miembro. La respiración de la fémina se aceleraba mientras que su otra mano libre comenzaba a acariciar el abdomen y costados de su ahora albino. Le mordió el cuello bajo un poco por la clavícula y subió por la garganta, pasando por el mentón hasta llegar a los labios y besar con bastante pasión, un beso que le dejaría a ambos casi sin respiración, o eso esperaba, mientras que sus otros actos se seguían llevando a cabo.
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